![]() Corría el año 1888 cuando D. Francisco Solés i Oliveras, tatarabuelo de los actuales propietarios (que lo son en quinta generación), se dio de alta en la contribución industrial para ejercer el negocio de la pesca salada (sardina y anchoa), actividades que, generación tras generación, sus herederos han hecho evolucionar de acuerdo con los nuevos tiempos, manteniendo siempre la tradición del pasado pero adecuándose en todo momento a las tecnologías más actuales. La actividad acreditada del negocio, continuado ininterrumpidamente desde hace más de cien años, les ha hecho merecedores de un galardón otorgado por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Girona. ![]() En las fotografías siguientes se puede observar la evolución de las instalaciones a lo largo de los años, desde el edificio antiguo, que se encontraba dentro del pueblo y muy cerca del mar, hasta la actual factoría, ubicada fuera de la localidad, en una zona industrial.
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